HABLA Y NO PIENSA
Me levanto temprano, antes de lo habitual. La ducha, el maquillaje, un desayuno frugal que no me delate, qué modelo me pongo no me quiero repetir, ¡no!, y hoy menos que nunca. El coche, qué fastidio, atascos por todo el recorrido, malas caras, suena “Mojinos escocíos”, vaya por Dios, me equivoque de pendrive y cogí el de mi novio. La lentitud me agobia, me da por pensar: Hacienda no me devuelve; parece ser que los 2000 € del famoso plan Prever hube de declararlos y me reclaman. Con estos pocas bromas. Bromas las de Zapatero que, como siempre, fiel a idearios políticos suyos, habla y no piensa; piensa, pero no promete; promete, pero no cumple. Y la culpa de la derechona, como diría mi admirado Umbral.
Cada vez hay más parados y no sabemos hasta dónde llegará la cifra, los jóvenes ejercemos o nos ofrecen trabajos inferiores a nuestra titulación, o más horas y menos sueldo, y es que los valores... ¿pero quedan valores?
Aparco, se pasó la hora de la entrevista y ya me da igual, me siento en la terraza de un café de Rosales, enciendo un pitillo, me tranquilizo, doy por perdida la mañana, venzo mi tragedia, sonrío al camarero: un cortadito y un vaso con hielo. Es mayo y hace calor.

