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La Coctelera

safo

28 Agosto 2010

HAY TETAS Y TETAS

Sheyla Hershey

De eso hablábamos ayer.

¿Qué clase de tetas encienden más? Porque no es lo mismo exhibir tetas proporcionadas como la Venus de Botticelli, o la de Milo, que las tenebrosas y monstruosas de Sheyla Hershey, mejor llamada “Venus de la silicona”, una mujer brasileña que acumula en cada mama tres kilos y medio de silicona y aún quiere más. Si Shakespeare condenó a Lady Macbeth por sus pechos perversos, ¿qué no le hubiera dicho a Sheyla Hershey, esta brasileña monumental? Shakespeare no sé, pero yo ni entro ni salgo en este juego de volúmenes, allá cada una con lo que tiene o con lo que finge. Yo no quiero escurrir el bulto y alguno avispado, si tengo la suerte de que me lea, querrá que me retrate y diga cómo son mis pechos. Pues ni son como los de Anita Ekberg, exultantes y desmedidos sin llegar a los de la brasileña, ni como los de Victoria Vera, dos limoncitos que caben en la mano de un niño, y aún así me cuentan que desestabilizó la hipocresía de los españoles. Eran o son algo así como la manera de referirse a los pechos de su amada en El Cantar de los Cantares: “dos cabritillos mellizos” y juguetones. Por cierto que la Ekbert está encantadora en la película “La dolce vita”, y el Mastroianni, de los más sabroso. Con este tipo soñaba yo de niña, por eso me pongo su película de vez en cuando para desahogarme si la soledad me persigue.

Con los hombres con los que me he tropezado en la vida, mis pechos han sido la primicia de la mirada, será que son los justos o los gustos de tamaño y rumbean a babor, nada de flaccidez, mis años y mis pocos masajes los han mantenido con buena salud. También han sido el umbral del tacto, y en torno a su turgencia el macho, trasteando en esa delicada zona donde la caricia descube el milagro de la transustanciación  y el éxtasis, todo macho, repito, ha edificado una teología de la libertad y una filosofía del erotismo. Me consta que son más apreciados los pechos en los que sobra mano que los pequeños y firmes huéspedes de la mano.

Aunque por lo que me habla en intimidad mi amiga Acacia, que las tiene de puño, deduzco que lo irrenunciable para un hombre es el canalillo de las tetas, que es el júbilo de la vida y donde se inicia el misterio.

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Navegante

Navegante dijo

hay un dicho popular español (y los dichos populares están llenos de sabiduría) que así reza:
"la buena teta, que en la mano te quepa, pues teta que la mano no cubre, no es teta si no ubre"

un saludo

5 Mayo 2011 | 03:12 PM

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Sobre mí

Sueño con paisajes de libertades cotidianas, rebelde contra la intolerancia, sin capacidad para el rencor, voz templada y respetuosa con la prosodia. Rastreo palabras y palabras que embridan las emociones. Valoro el respeto, el humor y la alegría de vivir. Y con la conseja presente de Cicerón: “No te será posible decir siempre lo que piensas, pero al menos podrás permanecer en silencio”. ¡Ay, qué mundo el mío!, ese es el universo por el que camino, unas veces farotona, otras veces recatada. Y aunque mi mundo es común al resto de los mortales me da la sensación que ando nadando por el aire. Lo que digo siempre, que no soy nadie, que nada especial se ve en mi. Que nada humano me es ajeno. ________ contador de visitas
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