SAFO, MUJER

¿Quién fue Safo, que ha dado nombre al safismo o lesbianismo? Yo digo que fue una mujer fuera de su tiempo, nacida hacia el 625 a.C., año en que nació en la isla de Lesbos. Ella encajaría bien en los tiempos nuestros hasta el punto de pasar desapercibida entre nosotros. Pero, ¿qué hizo esta mujer, qué méritos cosecho, que virtudes la adornaron para perpetuar su nombre?
Fue mujer de gran sensibilidad, casada y madre al menos de una niña a la que ella comparaba con un ramillete de crisantemos o con un montón de botones de oro. Dada al amor sin barreras, se le atribuye como amante a un jovencito llamado Faón, y por Mitilene, capital de Lesbos, pasó un día Arión, un poeta errante y vagabundo que también tuvo amores con ella. Se dice que murió a los cuarenta y cinco años, anciana por aquel entonces, y que se suicidó, según sostiene el poeta Ovidio.
Como se ve, nada especial hay en su vida que pueda reprochársele, incluida su condición de homosexualidad, circunstancia que se ha negado también. Pero nada de ello sería extraño, dadas las costumbres de la época. Recordemos que el poeta Alceo cantaba la belleza de las mujeres y la de los efebos, y nadie se extrañaba por ello. Él dijo:
Para Safo la de los cabellos de violeta, la de la dulce sonrisa, quisiera decirte muchas cosas pero la timidez me detiene.
Y Estrabón:
Safo es una maravilla; en vano se buscará a lo largo de la historia una mujer que se le pueda comparar.
No cabe duda de que debió ser una mujer bella y de formas rotundas cuando mereció elogios de semejante calibre en boca de históricos tan notables. Lo que sí fue Safo es una mujer destacada en la poesía; fue la poetisa (perdón por la palabra) más delicada de la antigüedad, se mostró sensible a la belleza de las flores, al viento, al pájaro, al cuerpo humano, sea de hombre o de mujer; en sus sentimientos no hay nada que no sea auténtico. Se dice que fue lasciva y viciosa, pero también se le elogió su pureza y su candor. A tenor de la moral de nuestra época, estimo que resultaría absurdo juzgarla.
Mucho de lo que se cuenta de su vida está entreverado de leyenda. Los monjes bizantinos quemaron sus obras, y lastimoso es el hecho porque a su través nos impidieron conocer las costumbres y los sentimientos de su época. Nos quedan ochocientos versos de más de mil quinientos:
Eros rompe de nuevo mis miembros, me atormenta Eros amargo y dulce, invencible criatura.
Mi lengua se traba, un fuego sutil se desliza bajo mi carne, mis ojos nada ven y mis oídos nada oyen.
De sus versos brotan la pasión, la dulzura, el deseo, la tristeza, el desaliento, la esperanza, sin la más leve obscenidad. ¿Amó Safo a las mujeres? Es posible que sí y muy pocos se atreverían a negarlo si tenemos en cuenta las costumbres licenciosas de la época griega unido al talante amoroso e irreprimible de esta mujer tierna que con tanta vehemencia cantó a la pasión y al deseo en los nueve poemarios que nos dejó legados.
Platón la llamó “la décima musa”.




jotatrujillo dijo
Ya conocemos algo más de la poetisa, que da titulo a tu blog. Ahora me queda la pregunta: y ese máuser con el que se atina ¿tiene alguna explicación o historia?
Naturalmente puedes tacharme de "cotilla" y no dar ninguna explicación, cosa que estará más que justificada.
Un abrazo.
7 Abril 2010 | 05:36 PM